jueves, 17 de junio de 2010

¡Gracias papá!

Si hay algo que voy a agradecer a mi madre por toda la eternidad es no haber hablado nunca mal de mi padre, no haber renegado nunca de él y mucho menos despertado rencor alguno en sus hijas, porque ya no estaba con nosotras en casa.

Ellos se separaron cuando yo tenía 9 años y pasaron muchos, muchos años para que por fin la pena que llevaba en mi corazón se debilitara. Hoy día, aunque todavía me duele, puedo decir que acepto lo que fue, como fue. Tenía que pasar: es el Destino.

Gracias a esa luz bendita de mi madre, quien siempre reconoció y reconoce el lugar de mi padre, nosotras, sus hijas pudimos seguir disfrutando de él. Siempre ha estado allí, desde atrás mirando, en silencio o haciendo alboroto, es el mejor papá. Es mi Padre. Lo honro y respeto su destino.

Gracias papá por la Vida, gracias por haber elegido a mi mamá. ¡Ustedes son los mejores!

Es fácil decirlo y para muchos difícil reconocerlo: La Vida viene de papá y mamá por tanto, como hijo soy 50% papá y 50% mamá, no reconocer o negar a alguno de ellos es renegar parte de mí; habrá una parte que siempre me faltará y en consecuencia la buscaré por siempre en otras personas o asumiendo roles que no me corresponden.

En Venezuela, la sociedad matriarcal, la enorme energía masculina que tienen las mujeres venezolanas y que nos ha regido por generaciones ha dejado a un lado a los padres de dus hijos y hay muchas madres que reniegan de ellos. No saben, no se imaginan el daño que están haciendo a sus hijos. Son madres que no respetan a los padres.

Cuando una “Madre” no respeta al “Padre” de sus hijos, estos sufren mucho y de alguna manera se vengarán de ella. En el fondo esta madre está diciendo a su hijo: “Toma sólo de mí, de la familia de tu padre no tomes nada, no vale la pena". De aquí, de esta frase, de este decreto pueden surgir las adicciones. Así que, cuidado.

Cuando tomo a mis padres, a su historia, a lo que fue, a lo que pasó, a lo que sucedió, sin querer cambiarlo, puedo estar en sintonía con la Vida.

Este domingo 20 de junio es el día de papá y no hay regalo que pueda compensar lo que nos dio. Si los padres dan y los hijos toman la mejor manera que tenemos los hijos de dar a los padres es viviendo nuestra propia vida y haciendo algo productivo y bueno con ella.

Oración al Amanecer de la Vida
(Bert Hellinger)

Querido Papá, querido papi:
La tomo de tí, toda, entera,
con lo bueno y lo malo,
y la tomo al precio que a ti te costó
y que a mí me cuesta.
La aprovecharé para alegría tuya
(y en tu memoria).

No habrá sido en vano.
La sujeto firmemente y le doy la honra,
y, si puedo, la pasaré, como tú lo hiciste.
Te tomo como mi padre,
y tú puedes tenerme como tu hijo/hija.
Tú eres el Verdadero para mí, y yo soy tu verdadero (a) hijo/hija.
Tú eres el grande y yo soy el pequeño / la pequeña.
Tú das, yo tomo.

Querido Papá:
Me alegro de que hayas elegido a Mamá.
Ustedes son los únicos para mí. ¡Sólo ustedes!