martes, 14 de septiembre de 2010

Configuraciones Sistémicas: Una llave para sanar

De la mano de un alemán surgió hace ya más de dos décadas un método terapéutico basado en la convicción de que cada persona hereda de sus ancestros no sólo sus rasgos físicos, sino también el carácter, los gustos, los gestos y hasta el comportamiento. Venezuela no se escapa de practicar esta manera de curar las heridas traídas del pasado.
Muchas veces el universo puede ayudar a explicar fenómenos que se dan en la vida diaria de una persona. Por ejemplo: así como una constelación se refiere a un grupo o conjunto de estrellas y planetas que forman parte de un sistema que se encuentra en continua interacción, sucede igual con los seres humanos al ser partícipes de un sistema que se inicia con la familia y se dirige hacia otros grupos humanos.

La diferencia radica en que, además de regirse por leyes naturales como ocurre con los planetas y las estrellas, los hombres y mujeres también se manejan por leyes espirituales, familiares, sociales y culturales, formando así un sistema tan complejo como maravilloso, del cual mucho se puede aprender y del cual mucho se puede desentrañar para ser mejores cada día.

Grosso modo, es en esto en lo que se basa el método terapéutico de Constelaciones Familiares propuesto por el alemán Bert Hellinger, teólogo, educador y filósofo, pero además psicoterapeuta formado en diversas disciplinas como el psicoanálisis, el psicodrama, la terapia primal, la hipnosis y la terapia sistémica familiar, de la cual se valió en gran medida para dar con su particular descubrimiento hace ya más de dos décadas y luego de haber estado investigando sobre ello por más de 30 años, en gran medida inspirado por lo que vivió junto a miembros de la tribu zulú en Sudáfrica, donde observó la relación tan especial de respeto y paciencia mantenida entre los miembros de una misma familia.

En otras palabras: cada individuo pertenece a una familia, y cada familia es un sistema. Así que cuando algo afecta a uno de sus miembros, esto repercute sobre el resto de ellos. De allí que digan sus seguidores que cuando una persona no logra solucionar una situación que le afecta (como por ejemplo problemas de adicción, depresiones, enfermedades, problemas económicos o de trabajo y divorcios), esto puede haber sido ocasionado o activado por algún familiar, bien sea del presente o del pasado.

Convencido de esto es que Hellinger propone el método de Constelaciones Familiares como una vía para descubrir, precisamente, en cual punto de ese sistema ha estado la traba (o “embrollo”) para que la vida de una determinada persona no logre fluir como se desea. Según asegura el alemán, sólo a partir de ese hallazgo es que puede darse una sanación verdadera.

Una cuestión de genética Desde el momento en que el método de Constelaciones Familiares defiende como una gran certeza el hecho de que cada individuo posee la información de las vidas de las que proviene, tanto a nivel psíquico como físico, se está afirmando igualmente que dicha transmisión se da desde lo más profundo del ser; es decir, a través de sus genes.
La historia de la familia está impresa en nuestras células y conlleva un orden que permite que la vida fluya a través de nosotros. Este orden se traducirá en cualidades, así como también heredamos los conflictos no resueltos que se hayan podido generar en el seno de nuestras familias debido a factores tales como la inversión del orden jerárquico dentro del sistema familiar, la pérdida de seres queridos, abortos, separaciones traumáticas, abandonos, violencia intra y extra familiar como guerras, asesinatos, suicidios y luchas de poder, además de secretos familiares como hijos no reconocidos, crímenes y relaciones fuera del matrimonio.

Y también un asunto de energía Según detalla en su libro Ecos del pasado Carola Castillo, fundadora y directora de los Institutos Bert Hellinger de Venezuela, de Western Pennsylvania en Estados Unidos, de Ecuador y República Dominicana, el método ideado por el psicoterapeuta alemán consiste en “constelar” o “conformar” a una persona valiéndose de otras que participen como representantes de aquellos integrantes de su familia que estén implicados en determinado “recurso” (prefiere esa palabra a “problema”) que se quiera resolver.
Hellinger descubre que durante el proceso de la constelación se llegan a dar “conexiones especiales” gracias a las cuales estos representantes comunican la información de los miembros de la familia que ellos representan.
Pero habrá que admitir que algo así no resulta fácil de digerir por parte del denominador común de los humanos; incluso el propio Hellinger en su momento llegó a confesar en una entrevista que le hiciera su amigo y colega, Norbert Linz, no contar con un razonamiento al respecto.
Sobre eso dijo: “No puedo explicarlo, pero es posible ver cómo, en cuanto los participantes de una constelación son situados unos con otros, ya no actúan ni sienten como ellos mismos, sino como los miembros de aquella familia que representan. Incluso desarrollan los síntomas físicos de aquellas personas”.
Extracto de una nota de la colega periodista María Elisa Espinoza en Estampas.